2001.02.10
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XURXO LOBATO
Carlos Piñeiro cree que hay más
afectados por este plasma |
LA ENFERMEDAD "El riesgo de contraerla por la sangre es menor, pero existe"
LA ADMINISTRACIÓN "El pacto de silencio para no sembrar la alarma
logrará el efecto contrario"
ENTREVISTA a Carlos Piñeiro, médico
promotor de los afectados en Galicia
"Tenemos derecho a saber"
DAVID CHEDA
Santiago de Compostela
Los afectados por el fármaco que fue elaborado a partir de la
sangre de un enfermo británico del mal de las "vacas locas" podrían
ser muchos más de los que oficialmente se reconocen, según
denuncia Carlos Piñeiro, el médico
experto en salud pública que sacó a la luz los 450 casos
reconocidos en Galicia. Piñeiro defiende
el derecho de las personas a ser informadas, frente al pacto de silencio
promovido por las autoridades. Carlos Piñeiro,
de 46 años, colaborador de la Organización Mundial de la
Salud y ex director de varios centros hospitalarios públicos, preside
el Club Eurosaúde, que organizó a los afectados de Galicia.
Aunque ocupó cargos políticos bajo las siglas del PSOE, dejó
la militancia cuando creyó que "todos los parti-dos políticos"
se desentendieron del problema.
-¿Cuántas personas están afectadas por fármacos
contaminados con plasma de un enfermo de Creutzfeldt-Jakob?
-En Galicia son 450, según reconoció oficialmente la Xunta.
Se contaminaron en seis hospitales, al hacer pruebas radiológicas,
entre agosto y octubre de 1997. En el resto de España se ha hablado
de 757 personas, pero yo creo que tienen que ser muchas más. ¿Es
que en una población de 2,8 millones se dan 450 casos y en una de
cuarenta millones sólo 757? ¿No será que las autoridades
de uno y otro ámbito han adoptado actitudes distintas ante un mismo
problema? Hay un pacto de silencio para no sembrar la alarma, pero acabarán
consiguiendo el efecto contrario al deseado.
-¿No hay que evitar disgustos al enfermo?
-Por encima de eso está el derecho a la información que
tiene cada uno de los afectados. No se puede confundir el tratamiento responsable
de este asunto con el interés por solapar errores propios. La Administración
debe informar y ocuparse de cada una de esas personas.
-Entonces, ustedes están satisfechos con la actitud que ha mostrado
la Xunta de Galicia...-Al principio, la Consejería de Sanidad informó
a los médicos para que, si lo consideraban oportuno, informasen
a sus pacientes. Nosotros los forzamos a facilitar información clara
y general, además de promover una organización de afectados
que vigila la actuación de la Xunta. Yo conocí esta lamentable
situación no por mi ejercicio profesional, sino porque un familiar
mío fue víctima de este error.
-¿Cuál es la situación de los pacientes gallegos
con respecto a los del resto de España?
-Hemos conseguido buena información y un mejor seguimiento del
mal. Se vigila a los enfermos y en su historial clínico consta el
problema.
-¿Se han registrado fallecimientos entre el colectivo?
-Tenemos constancia de diez muertes, pero no se ha establecido relación
directa con la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob porque no se practicaron
necropsias, así que oficialmente no hay fallecidos por esta causa.
Además, la mayoría padecía cáncer, enfermedad
a la que se atribuyó los óbitos.
-¿Y el resto de los afectados?
-El desarrollo de la enfermedad es un proceso muy largo, aunque ya tenemos
algunas personas que sufren demencias y temblores. En cuanto al ánimo,
reina una gran desconfianza hacia la Administración y, por supuesto,
tienen cierto temor.
-Pero las autoridades y los médicos aseguran que el plasma no
transmite la enfermedad...
-La transmisión por sangre existe, por mucho que la nieguen;
el riesgo es menor, pero existe. Todos manejamos la misma literatura científica,
y no pueden negarlo. Además, la Organización Mundial de la
Salud y el Instituto de Ontario lo admiten. Determinados centros neurológicos
se han planteado esa posibilidad, y hay experiencias sobre animales que
demuestran que la transmisión es un peligro real. En cualquier caso,
la peor actitud para afrontar este tema es el dogmatismo y el creerse único
poseedor de la verdad.
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